Las empresas en la sociedad

Por: Simón Mejía | Subdirector de Inversión Privada en JA&A


Las empresas son un actor fundamental de la sociedad, son quienes proveen bienes y servicios, agregan valor y generan riqueza donde operan. También son las generadoras de oportunidades y delegadas, en muchas ocasiones, para hacer llamados de atención sobre lo que ocurre en su entorno. En democracia, las empresas son sujeto de derechos y de deberes en lo social y en lo ambiental.

La presencia de un sector privado responsable conlleva la formalidad en la contratación y relaciones comerciales, impacta a las comunidades al promover valores como la utilización sostenible de los recursos y la mejora del capital humano y, comparte objetivos de desarrollo con las personas en su entorno. Así mismo, acompaña a los gobiernos locales, velando por un uso responsable de los recursos, que son, entre otros, sus propios impuestos, lo cual es clave para la inversión social y en bienes públicos.

Como lo señalaba David Bojanini, expresidente del Grupo Sura, ”una empresa no puede verse aislada de su entorno, de sus grupos de interés, de la comunidad. Una empresa realmente es sostenible cuando es útil a la sociedad, resuelve problema de las personas y no solo agrega valor a sus dueños o accionistas”.  Lo que supone un reto aún mayor cuando vivimos una coyuntura en la que, a la implementación del Acuerdo de Paz, se suman los desastres que dejó a su paso del  COVID-19 y un escenario internacional de posible recesión económica.

Ante este escenario, particularmente en las zonas más afectadas por la violencia y la pobreza, el Estado debe promover y permitir su desarrollo, pues las empresas por sí solas no construyen democracias. El compromiso político y de actores internacionales en las regiones PDET son determinantes para que un clima de estabilidad favorezca el surgimiento y fortalecimiento del tejido empresarial responsable, que es aquel que últimas termina cerrando un círculo virtuoso para el desarrollo.

Como un actor de la democracia, y sin llegar ni mucho menos a suplir el papel del Estado, las empresas colombianas han demostrado su compromiso en fomentar entornos más democráticos. Desde actuaciones transparentes y en cumplimiento de la ley, que son lo mínimo, pasando por inversiones sociales para que las personas se proyecten en un mejor futuro, hasta la satisfacción de necesidades básicas insatisfechas. Las empresas en Colombia se han apersonado de mejorar las condiciones de las zonas donde operan, promoviendo así su propia sostenibilidad.

Existen oportunidades de mejora, empresas que podrían hacer más por sus comunidades y también comunidades que podrían aprovechar mejor sus vecinos corporativos. También oportunidades que se han desaprovechado para la construcción de alianzas que hagan más eficientes los recursos privados, de la cooperación internacional y hasta públicos. Hay mucho por hacer, sin embargo, y ad portas de un cambio de gobierno, que sea este un agradecimiento a las empresas que se reconocen como parte de la sociedad colombiana y en ese sentido aportan al desarrollo y crecimiento del país.

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