Créditos en PDET para la reactivación y la superación de la pobreza

Recientemente, como parte de las medidas tomadas para la reactivación económica y para la protección del empleo, el Gobierno Nacional presentó 12 productos de financiamiento empresarial enfocados en las micro, pequeñas y medianas unidades productivas afectadas por el Covid-19. Estas medidas sumadas, por ejemplo, a los del subsidio de la nómina, han permitido que muchas MiPymes puedan hacer una gestión más eficiente de su caja de cara a los efectos que ha dejado sobre el sector privado la pandemia. En el caso del tejido empresarial en los municipios PDET, los auxilios han sido poco efectivos.

Los resultados del Observatorio de Inversión Privada (consulte aquí los indicadores) dejan ver que menos de un tercio de las empresas creadas entre 2014 y 2019 renovaron su matricula mercantil ante las cámaras de comercio con jurisdicción sobre los 170 municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial, donde la gran mayoría de las unidades productivas son (o eran) micro y pequeñas empresas. Los empresarios, consultados en el marco de los Encuentros regionales de inversión privada, han manifestado que, aunque los auxilios y herramientas propuestas por el gobierno son adecuadas, difícilmente llegan a estos territorios, en parte porque están diseñados para los negocios con mayor músculo financiero, es decir, las grandes empresas.

Adicionalmente, el indicador de acceso al crédito deja ver que la colocación de cartera en estas regiones es básicamente créditos de consumo y microcréditos. Lo que deja ver que la oferta financiera en los PDET se usa básicamente para la solución de afujias por parte de los usuarios y escasamente para la compra de activos o inversiones. Esta tendencia en la adquisición de créditos también se debe a que son los que menos requisitos solicita. De acuerdo con Yitcy Becerra, gerente de Acopi - Valle, solo el 10% de las microempresas han tenido acceso a los alivios financieros del gobierno, porque es muy difícil para el promedio de las compañías cumplir los requisitos de la banca.

Los empresarios en los PDET, las zonas más afectadas por la violencia y la pobreza han manifestado que buscan alternativas que les permitan sostener sus empresas, mantener la nómina y poder hacer parte de las cadenas de valor en la reactivación económica. Teniendo en cuenta cada empresa en PDET genera empleo formal y la posibilidad de consumir de una familia, éstas resultan ser un actor con una función social determinante que hoy duda sobre su capacidad de perdurar. En ese sentido, no se trata únicamente de crear la posibilidad de focalizar líneas de crédito en estos municipios, sino de dar un voto de confianza en medio de la incertidumbre del mercado que garantice la no quiebra de estos negocios, con incentivos financieros más tangibles, como por ejemplo dinero para capital del trabajo o capacitaciones para la mano de obra.

Según la Agencia para la Renovación del Territorio -ART-, en los PDET viven alrededor de 6,6 millones de colombianos, de los cuales menos de la tercera parte tienen acceso a una fuente de agua, 3 de cada 4 no cuentan con una vivienda digna y, el analfabetismo es tres veces el promedio nacional. La posibilidad de movilizar recursos financieros, en época de pandemia, es una oportunidad para ofrecer condiciones de desarrollo a las regiones y sus habitantes, o por lo menos no permitir que se deterioren. Sin embargo, las entidades bancarias, órgano privado y ajeno a las disposiciones del gobierno, son quienes deciden si se aprueban o no los créditos, limitando la posibilidad de supervivencia de las empresas, sus empleados y las familias que provee, socavando la brecha de pobreza en el territorio.

De la capacidad de la gente y de los empresarios en los PDET de contar con recursos que les permitan sostenerse y no dejar congelar las dinámicas comerciales y de consumo, depende en gran medida que puedan atenderse, desde las regiones, indicadores de pobreza por los que desafortunadamente se destacan estos territorios. Por esto, más allá de volver alcanzables los créditos y ayudas del gobierno, es importante fortalecer otras dimensiones importantes para el desarrollo de estas zonas. Si bien entre marzo y el octubre de 2020 se han desembolsado $8,78 billones en créditos con aval del FNG, que se concentran en Bogotá, el Valle y Antioquia, esto es solo un 5,7% de lo que la Superintendencia Financiera reporta que se han desembolsado en créditos (153 billones) durante el mismo periodo.

Frente a la posibilidad de que los PDET salgan fortalecidos de la crisis desatada por la pandemia, el Gobierno y agencias como iNNpulsa, Bancoledex, el Fondo Nacional de Garantías, Finagro y la flamante Comisión de Alto Nivel para el Financiamiento Empresarial, podrían evaluar el impacto tanto económico como social, que podrían tener los mecanismos para las MiPymes en la zonas más afectadas por la violencia, no solo para que subsistan, sino para que florezcan y ayuden a subsanar las brechas históricas que se han perpetuado en las regiones.

Anterior
Anterior

La función social de la empresa en los PDET

Siguiente
Siguiente

Un bache en el ruta del crecimiento