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Un bache en el ruta del crecimiento
Los resultados de la tercera edición del Observatorio de Inversión Privada muestran unos datos importantes como punto de partida para la creación de un diálogo entre actores interesados en promover el crecimiento del sector privado en municipios PDET.
Los resultados de la tercera edición del Observatorio de Inversión Privada muestran unos datos importantes como punto de partida para la creación de un diálogo entre actores interesados en promover el crecimiento del sector privado en municipios PDET. Históricamente, estos municipios han presenciado condiciones mínimas de favorabilidad para atraer inversión así como entornos difíciles de pobreza y violencia; sin embargo el tejido empresarial, aunque pequeño, se ha mantenido resiliente.
Desde el lanzamiento del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial tanto el Estado como agencias de cooperación internacional y grandes empresas en Colombia han colaborado en este proceso de identificación de brechas, contextos y oportunidades en estos 170 municipios. Cómo muestra de una mayor dinámica, el Observatorio de Inversión Privada encontró que en los PDET se venía dando un importante avance en la capacidad de los municipios para generar recursos a través del recaudo de impuestos como el ICA y el predial, recaudos que hasta 2019 venían creciendo a un ritmo superior al nacional. (15% y 18% variación anual).
A pesar de estos buenos resultados, la información disponible en primer semestre de 2020 deja ver un freno en el crecimiento de las regiones PDET. Indicadores como la tasa de supervivencia de empresas, identificada a partir de aquellas que renovaron su matricula mercantil, dejan ver un duro golpe sobre el tejido empresarial, pasando del 58% en 2019 al 28% en 2020, de las creadas en 2014.
En términos de formalidad en la contratación, existe una diferencia de 25,6 puntos porcentuales entre la población vinculada a un trabajo formal en regiones PDET (17,6%) y en todo el territorio nacional (43,2%). Este indicador es tomado por el Observatorio a partir de una proxy determinada por el porcentaje de la población afiliada en el régimen contributivo de salud. Esta diferencia se ha mantenido relativamente estable, en 2014 la diferencia era de 22,5 pues en el nivel nacional se reportaba 42,2% y el número de aportantes en los PDET era de 19,7%.
En materia de acceso y uso del sistema financiero, los municipios más afectados por la violencia y la pobreza dejaban ver una tendencia creciente en materia de apertura y uso de cuentas de ahorro. Desde 2017 el número de cuentas de ahorro en los PDET prácticamente se cuadruplicó y el número de cuentas en uso se multiplicó por 6. Sin embargo, y contrario a lo que ocurrió en el resto del país con respecto a la bancarización, en estos municipios, durante el primer semestre de 2020 se muestra una caída en el uso financiero, pues solo se han abierto un 26% (3.781.922) de cuentas de ahorro del total en 2019 (14.235.505), donde se usan solo el 44%. En materia de crédito, si bien en los PDET el producto de deuda más destacado es el crédito de consumo, el primer semestre de 2020 dejó ver niveles de colocación similares a las 2017, donde no se registran, por ejemplo, créditos de consumo de bajo monto.
La pandemia ha golpeado con especial contundencia a los municipios PDET en Colombia. Los indicadores sobre el comportamiento del sector privado en estas regiones dejan ver que éste se venía dinamizando y así mismo venía creciendo. La focalización de esfuerzos hacia estos territorios y el involucramiento de actores con capacidad para movilizar recursos dejaba ver resultados positivos para las empresas locales. Es por esto, que el Observatorio de Inversión Privada también destaca las acciones de otros actores en la potencialización de estos territorios (en la condonación de esa deuda histórica) especialmente por parte de la inversión social privada dispuesta por las empresas con un mayor músculo; los muy oportunos proyectos aprobados a través del mecanismo estatal de Obras por Impuestos; y las más de 200 alianzas con cooperación internacional que han brindado capital financiero y humano a las regiones. Sin embargo, de mantener y fortalecer procesos y herramientas para dinamizar los PDET como mercados y movilizar recursos hacia estas regiones depende que los resultados del primer semestre de 2020 sea solo un bache en el camino de crecimiento que venían recorriendo los municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial.
2020: un año atípico
Desde la llegada del COVID-19 a Colombia, muchos sectores se han puesto a prueba y algunos han salido adelante en medio del difícil escenario dictado por la pandemia y las medidas para contenerla.
Desde la llegada del COVID-19 a Colombia, muchos sectores se han puesto a prueba y algunos han salido adelante en medio del difícil escenario dictado por la pandemia y las medidas para contenerla. Tanto para el sector público como para el privado, la situación ha obligado a hacer una nueva lectura del entorno y así, a la fuerza, volver a replantear sus estrategias hacia adelante; muchas de ellas planteando futuros mejores y otros menos optimistas.
En Colombia, el efecto de la pandemia no tardó en reflejarse en los niveles de producción. Para el segundo trimestre de 2020, el crecimiento económico mostró la peor contracción desde el 2013, alcanzando una variación de -15.7%. Esto ha tenido también un efecto significativo indicadores importantes como el de desempleo y la confianza de todos los agentes en la economía. Por un lado, el desempleo alcanzó un 21.4% en mayo, mientras que indicadores como la confianza comercial, industrial y del consumidor llegaron a niveles mínimos de -30.8%, -35.8% y -41.3%, respectivamente, en el mes de abril. Para junio, aunque los resultados de estos tres indicadores continúan en terreno muy negativo, han mostrado síntomas de mejoría.
Más allá de la alarmante cifra, lo que éstas muestran es una gran debilidad en materia de fortalecimiento y seguridad empresarial reflejada sobre todo en los municipios más vulnerables del país. Algunos de los resultados del Observatorio de Inversión Privada, evidencian la brecha en oferta de oportunidades de formalidad laboral que, si bien se han ido reforzando gracias a varias iniciativas estatales, este año es muy posible que las personas que se hallaban en el plano formal se desplacen a realizar actividades menos costosas, las informales y con menores cargas impositivas.
Es importante prestar atención a este fenómeno teniendo en cuenta que Colombia se han dado constantes discusiones por aliviar las cargas tributarias del sector privado. Precisamente, son las cargas tributarias y parafiscales por las que hace empresa termina siendo costos en el País. En Colombia, las empresas no sobreviven más de 5 años, especialmente las micro y pequeñas empresas, que representan más del 90% del tejido empresarial nacional.
Teniendo en cuenta lo anterior, los municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial -PDET- no han sido ajenos a esta coyuntura. Entre los principales resultados del Observatorio, es posible ver la fragilidad del tejido empresarial en las zonas más afectadas por la violencia y la pobreza. Si bien estos territorios no presentan una afectación significativa en términos de contagios por Covid-19, sí se han visto mayormente afectados por las medidas de confinamiento y situaciones complejas de orden público. Los PDET, nuevamente dejan ver un ambiente particularmente hostil para la creación y para el crecimiento de negocios formales.
En la mayoría de las subregiones PDET, se ha evidenciado el comportamiento sectorial que ha tenido todo el país. Las mayores contracciones en la creación de empresa se dan en el sector comercio y turismo, que ha reducido gravemente su participación dentro del tejido empresarial. No obstante, la coyuntura ha permitido que otros sectores que históricamente han contado con menor participación, encuentren una oportunidad. Este es el caso de los sectores agropecuario, minero y financiero, que si bien no muestran grandes cambios resulta alentador encontrar variaciones positivas en su participación como sector privado en los PDET.
Por otro lado, el retiro de algunas empresas con proyectos de Obras por Impuestos muestra que, quienes desde afuera de estas regiones ha movilizado recursos hacia los PDET aplacen sus decisiones, generando un repliegue en la inversión privada. Esto, aunque momentáneo, puede llegar a tener un impacto importante en el corto y mediano plazo en las regiones, toda vez que podría conllevar a los gobiernos locales a tener nuevas presiones fiscales, y al gobierno nacional a pensar nuevas estrategias de participación público - privada, eficaces y de gran impacto. Estas decisiones aplazadas también son el reflejo de una visión moderada de crecimiento económico en el corto plazo, pues no se espera una recuperación sino hasta dentro de mínimo tres años.
Ahora, Colombia cumplirá 159 días de cuarentena el 31 de agosto, una de las cuarentenas más largas decretadas entre los países afectados, y el impacto de esta medida sobre la economía del país, particularmente sobre el sector privado en los municipios PDET, será difícil de superar. El retroceso en estas regiones deja ver que nuevamente tendrán lugar conversaciones sobre seguridad, orden público e informalidad, fenómenos que paulatinamente se habían venido superando. El reto en las regiones más afectadas por la violencia y la pobreza, nuevamente, recae en la implementación acelerada del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial y en alianzas público-privada, de manera que lleguen recursos los territorios y se vuelvan a tener mejores proyecciones de desarrollo económico, social e institucional en las regiones.
En este atípico 2020 será crucial adquirir el compromiso de juntar esfuerzos entre todos los agentes del país para fomentar una cultura empresarial sana con mecanismos de apoyo que incentiven el consumo y la inversión, y de forma paralela, ir garantizando territorios democráticos, aptos para el desarrollo formal de la economía.